Lobuloplastia

El uso de pendientes demasiado pesados y durante mucho tiempo puede producir a la larga que los lóbulos puedan romperse, rasgarse o hacerse cada vez más finos y la única manera de revertir estos efectos indeseados es una reparación quirúrgica del mismo, lo que se conoce como lobuloplastia. Es una cirugía sencilla, con anestesia local, en la que se realizan unos pequeños cortes con un bisturí en el lóbulo y se cose para poder cerrar el agujero y remodelar el tejido. Los puntos de sutura se retiran en unos  10-12 días dejando una pequeña cicatriz que será imperceptible con el paso del tiempo. 1 mes después de la cirugía podrán ponerse nuevamente pendientes siempre que no coincidan con la cicatriz y que no sean muy pesados y si, por motivos de estética, debieran hacerse encima de la cicatriz habrá que esperar al menos 6 meses para realizar las nuevas perforaciones, asegurándonos así que la cicatriz está consolidada.

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